Si observamos a nuestros antepasados, podemos constatar que la forma de nuestros cuerpos ha sufrido un importante cambio. ¿A qué se debe este hecho? Fundamentalmente, al giro que han dado nuestros estilos de vida en los últimos 100 años. Si bien es cierto que siempre han existido seres humanos con sobrepeso u obesidad, en los últimos tiempos estamos evolucionando de una forma preocupante. Y es que estamos dejando atrás una constitución más parecida a la de un cazador- recolector del paleolítico, para pasar a adoptar cuerpos que cada vez acumulan más y más grasa corporal… ¿Y si aprendiésemos a recuperar hábitos de vida más saludables, que nos permitiesen acumular las reservas en las neveras y no en nuestros cuerpos?

A lo largo de la evolución, el cuerpo humano ha desarrollado mecanismos que nos permitieron “ahorrar” energía. Gracias a ellos, el hombre pudo sobrevivir en periodos de hambrunas o de escasez. Sin embargo, hoy día disponemos de toda la comida que deseamos en nuestra sociedad… ¿qué es entonces lo que nos hace ahorrar tanto? Estamos engordando por causas muy diversas pero, en la mayoría de los casos, es posible prevenir ese sobrepeso u obesidad simplemente recuperando estilos de vida más saludables.

Según datos de la OMS, efectivamente estamos evolucionando hacia una sociedad obesa. De hecho, en la mayor parte de los países del mundo las estadísticas llegan a ser tan alarmantes, que se habla de una auténtica pandemia.

Hoy día, podemos llegar a decir que la obesidad y el sobrepeso se cobran más vidas a nivel mundial que la falta de alimento.

Por ello, es necesario que nos paremos a reflexionar para entender qué es lo que estamos haciendo mal, y por qué estos datos van en aumento en la población mundial.

Así que… empecemos a plantearnos preguntas para buscar soluciones juntos: ¿qué significa ser obeso o tener sobrepeso? ¿Importa sólo el peso o precisamos otras medidas para catalogar la obesidad? ¿Sabías que 3 de cada 10 delgados son realmente obesos? ¿Todas las obesidades son iguales y tienen las mismas repercusiones clínicas? ¿Sabes que existe una obesidad “en forma de manzana” y otra “en forma de pera”? ¿Cuál de las dos tiene mayor riesgo cardiovascular o se asocia a una mayor probabilidad de padecer algunos tipos de tumores o de Alzheimer?

Pero la pregunta más importante, sin duda, es: ¿podemos hacer cambios en nuestros hábitos para recuperar pesos y perímetros abdominales que estén dentro de la normalidad? Puede que estemos caminando hacia el mono obeso, pero… ¿por qué no cambiamos las cosas?

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