“Había una vez un hombre que se encontró un capullo de seda.  Horrorizado, pensando que la mariposa había quedado presa, quiso liberarla de su sufrimiento y abrió el capullo para liberarla.”

Fuente: autor desconocido.

Esta pequeña historia nos abre una nueva reflexión dentro de esta serie dedicada a las pasiones dominantes y a las virtudes del ser humano.

¿Cómo manejas el silencio compartido, el estar a solas contigo mismo o aquellas circunstancias de la vida que traen consigo compromiso, renuncia y a veces, sufrimiento?

¿Eres de los que huyes hacia delante buscando “novedades” placenteras en cada momento? ¿Te cuesta realmente sostener un compromiso o una responsabilidad? ¿Te llaman el ”eterno Peter Pan”? Si es así, este post está escrito para ti.

La búsqueda permanente de placer, huyendo de responsabilidades o del deber, buscando la evasión de la realidad en cada momento, refleja la pasión dominante de la que hoy quiero hablarte: la gula, que no es otra cosa que la virtud de la sobriedad no entrenada y potenciada. Prometo no extenderme demasiado; sé que no te gusta adentrarte en estas cosas…

ENEATIPO 7: Deja de hacer planes, busca el recogimiento y descubre que la verdadera libertad y felicidad la llevas dentro. 

Las personas que han construido un ego guloso son personas que en su infancia interiorizaron que no estaba bien sentirse mal o estar triste. Por ello, de manera inconsciente, superaron ese miedo a quedar atrapados en el sufrimiento o en la privación construyendo una personalidad graciosa, hedonistainsaciablesuperficial o generalista. A estas personas les encanta estar siempre de fiesta, contando chistes, divirtiéndose… les incomodan mucho los silencios y les cuesta profundizar en sí mismos o en lo que hacen: “aquí hemos venido a pasarlo bien”, dicen. 

Son personas hiperactivas que siempre están en la novedad, en lo nuevo, lo que les hace ser caprichosos. Cada vez que te encuentras con ellos, lo han cambiado casi todo de su vida: nuevos amigos, nueva pareja, nuevos viajes o experiencias, etc. Por supuesto, son autoindulgentes“solo se vive una vez y me puedo permitir todo” y no miden el derroche. Podríamos decir que viven en una eterna adolescencia, como Peter Pan.

Para ellos, el mundo está lleno de oportunidades para sentir placer y no quieren perderse ninguna. Por eso, cuando llega el momento de dar respuesta a una obligación, a un deber, a una responsabilidad o a un compromiso, salen corriendo. Presumen de ser libres. 

Buscan ese placer fuera para llenar la sensación de vacío e insatisfacción que tenemos cuando vivimos desconectados de nuestra esencia. Es por este motivo que se pasan la vida planificando mentalmente su próxima “escapada al lujo”. A pesar de su gran capacidad para “hacer planes”, son dispersos y les cuesta mucho concentrarse en algo.

Cuando un ego guloso se descentra, sintiendo más miedo todavía, tiende a ser adicto a fármacos, a drogas, al sexo, al juego… a lo que sea con tal de no sentir ese vacío interior.

La práctica de la sobriedad como salida sanadora

¿Qué hace la oruga para poder convertirse en mariposa? Esa es precisamente la salida sana para transmutar la gula como déficit y convertirla en un don: la sobriedad. Para ello, necesitas construir tu propio capullo y no querer correr para salir antes de tiempo.

La salida sana que va a permitir a la persona gulosa liberarse, de verdad, es la práctica del recogimiento, de la austeridad, del aislamiento para poder mirar hacia adentro, de estar consigo a solas y de reconocer y poner los límites para sí mismo. 

Cuando esto sucede, el ego va perdiendo fuerza, la persona va conectado con su propia esencia, el miedo se va disipando y empieza a expresarse en ellos, la gran virtud de la sobriedad, conviertiéndose en personas no graciosas, sino alegres, vitales, naturales, agradecidas, calmadas, maduras, dichosas y con una gran habilidad para vivir el presente.

Primeros pasos para conquistar la sobriedad

Como decía Budda “el dolor es inevitable pero el sufrimiento es una elección”, así que disipa ese miedo inconsciente a quedarte atrapado en el sufrimiento, es tan solo una ilusión. El compromiso, la continuidad o la profundidad, en su justo equilibrio, son también experiencias muy enriquecedoras.

Si te has sentido identificado con esta pasión dominante y quieres cambiar las cosas, te propongo empezar por lo siguiente:

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