¿Sabías que el cuerpo humano funciona como un auténtico reloj suizo? Cada función tiene un momento óptimo para acontecer: existe una hora ideal para alimentarnos, para descansar, para realizar actividades intelectuales o creativas…

La alteración de estas horas repercute directamente en nuestro bienestar. Piensa si no en cómo te sientes cuando sufres jetlag por el cambio de horario. O en cómo haces la digestión cuando comes más tarde de lo habitual. O en el malestar que ocasiona un mal funcionamiento del ritmo intestinal… 

Si conocemos bien el ritmo natural de nuestro cuerpo y lo respetamos, podemos convertir al tiempo en el mejor aliado para nuestra salud.

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