La salud es un activo muy valioso para todos, pero sin duda hay un colectivo que debe prestar especial atención para no descuidarlo: las mujeres. 

Y es que la mujer, a día de hoy, se encuentra permanentemente a la carrera para atender todas sus tareas de la esfera personal, familiar, social y profesional… Además, sigue ocupándose mayoritariamente del cuidado y acompañamiento de sus hijos y de sus mayores, lo que le convierte en una auténtica deportista de élite, tratando de alcanzar la meta cada día.

Mientras las dinámicas sociales y empresariales persistan y la mujer siga sometida a este nivel de exigencia y de eficiencia, ha de incorporar el autocuidado como el principal recurso para no perecer en el intento. ¿Y cuál es la clave para mantener el estado de salud y prevenir enfermedades? El truco está en cuidar tres aspectos fundamentales: la energía, el foco y la presencia.

Cuidar la energía

Comenzar por respetar los biorritmos internos es un gran paso hacia la salud. Por ejemplo, ordenando la alimentación: desayuna como una reina entre las 7-9h, come como una princesa entre las 12-14h y cena como una mendiga entre las 19-21h. Poniendo orden, consciencia y conocimiento a la hora de alimentarte, tus niveles de energía serán buenos durante todo el día y por la noche dormirás mucho mejor.

Poner foco

Otro gran hábito, no negociable, consiste en buscar en la vorágine del día 15 minutos para hacer una actividad física intensa, seguida de 5 minutos de una profunda relajación. Hay mil fórmulas para llevar a cabo esta actividad en casa o en la oficina, y con ello conseguirás no solo mejorar tu salud física, sino mejorar tu capacidad de concentración, memoria y atención.

Practicar la presencia

Introducirte en la práctica de la meditación, empezando por 5-10 minutos al inicio o al final del día, hará que tu capacidad de estar presente aumente, dejando de vivir en modo automático y convirtiéndote en protagonista de cada paso que des en tu vida. Con este hábito lograrás, además, reducir tus niveles de estrés y mejorar tus capacidades intelectuales. 

No existen fórmulas mágicas, pero convertirnos en líderes de nuestra propia  salud cuidando la energía, el foco y la presencia es la receta más segura para que las mujeres logremos llegar victoriosas a la meta, sin dejarnos la salud por el camino.