Numerosas publicaciones científicas registran la clara relación entre la falta de sueño de calidad y el desarrollo de obesidad, de diabetes tipo 2 o de otras enfermedades cardiovasculares. Se conoce el impacto perjudicial que tiene la privación del sueño en los mecanismos centrales del cerebro que rigen el deseo apetitoso del alimento: cuanto peor dormimos, más hambre desarrollamos al día siguiente y con una apetencia mayor a azúcares y a comidas ricas en grasas.

Por otro lado, la falta de sueño también está claramente vinculada con una mayor progresión del cáncer de mama. Sabemos que durante el sueño reforzamos nuestro sistema inmune y, en concreto, las estirpes de las células natural-killer implicadas en reducir la progresión de las células anómalas.

Teniendo en cuenta que el sueño es la principal fuerza generadora de salud y de antienvejecimiento que posees, ¿te sumas a la corriente de cuidarte para tener un sueño de calidad?

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