Recientemente leía en prensa una noticia que llamó mucho mi atención: un juzgado declaraba improcedente el despido de una trabajadora que había sido sustituida por un programa informático de gestión. 

Según la noticia, el fallo del juzgado se basaba en la imposibilidad de alegar por parte de la empresa “despido objetivo por causas técnicas, organizativas y productivas”, sin acreditar que efectivamente atravesaba por dificultades que lo justificaran. Así pues, en la sentencia no se encuentra una decisión humana de no permitir a las máquinas hacer nuestro trabajo; el problema radicaba en la forma en que la trabajadora era reemplazada.

Y es que no todo vale en la vertiginosa carrera por automatizar lo automatizable… ¿o sí? El debate está sobre la mesa. Periódicamente aparecen noticias indicando porcentajes de trabajadores que perderán su puesto. Y la realidad es que poco a poco nos vamos a encontrar con este problema: el mercado laboral va a cambiar al ritmo que cambia nuestra sociedad y veremos desaparecer muchísimos trabajos. 

¿Significa eso que vamos a quedarnos sin empleo a causa de la digitalización? Pues no necesariamente: es cierto que va a fagocitar buena parte de los empleos repetitivos que requieran poca creatividad, pero también lo es que va a crear muchos más puestos de trabajo de los que destruya.  Y esta idea no se está transmitiendo correctamente. 

A corto y medio plazo, se van a crear muchos más puestos laborales relacionados con el ocio, con el entretenimiento y con el desarrollo de nuestra parte más humana, que puestos laborales relacionados con el desarrollo tecnológico. La historia de la evolución tecnológica nos dice que poco a poco estamos virando a ser una sociedad entregada a lo humano, a aquello que nos diferencia de animales y máquinas: nos vamos alejando de los esfuerzos físicos y desarrollamos el intelecto y el ocio como forma de relación social.

Así, estudiar una ingeniería, Matemáticas o Física será una buena forma de encontrar empleo en un futuro, pero también habrá mucho trabajo para cualquiera con la creatividad a disposición de la sociedad, con la capacidad de crear experiencias y desarrollar líneas de negocio basadas en el carácter social del ser humano, en su necesidad de ocio y de superación personal. 

Echemos si no un vistazo a algunas de las nuevas profesiones de la era digital: especialista en SEO, nutricionista, entrenador personal, bloguero, diseñador de aplicaciones para móviles, personal shopper, vendedor online, administrador de redes sociales… Ninguna de ellas existía hace 20 años, y no todas se refieren a trabajos técnicos, sino que se relacionan directamente con el ser humano y su necesidad de superación, ocio y pertenencia social. 

Me gustaría por tanto ver el cambio de una forma más optimista. Si un puesto laboral es asumible por una máquina, ¿no será que el humano que desempeñaba esa tarea estaba haciendo un trabajo de máquinas? 

Es posible que no sean las máquinas las que nos están quitando el trabajo, sino que seamos nosotros, los seres humanos, los que estábamos caminando por un sendero que nos alejaba de lo humano, que nos alienaba. Quizá sea ésta la oportunidad de ser más humanos y alejarnos del trabajo hiper mecánico que ha marcado especialmente el último tramo de nuestra historia evolutiva.

Nos encontramos ante un auténtico reto en la gestión del cambio: se perderán empleos, van a ser años difíciles y tendremos que buscar la forma de minimizar el impacto en cada individuo de la sociedad, pero ése es un tema que tocará tratar en otro momento…

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